Modelo lingüístico comunicativo
La comunicación es el elemento transversal para todas las actividades humanas. Es un instrumento de difusión y creación de sentidos, para un imaginario social cada vez más exigente en las formas y contenidos. Generar información, miradas y discursos desde el lenguaje visual, gestual, escrito y/o sonoro, requiere de la puesta en práctica de elementos lingüísticos, ideológicos e incluso estéticos.
Todo proceso comunicativo está compuesto por una serie de elementos básicos: emisor o enunciador, quien produce un mensaje; un receptor o interpretante, quien lo recibe; el canal, que es la vía; un código (lenguas naturales); y el contexto en el que se produce la comunicación.
A fin de estudiar ese proceso lingüístico - comunicativo, Molero (1998, 2003) tomó los planeamientos de Pottier (1987,1992,1993), van Dijk (1989,1998) y los fusionó en la creación de un modelo que integra los componentes sintácticos, semánticos y pragmáticos que intervienen en un discurso.
“Por su fundamentación lingüística, por la integración de componentes y por contemplar la multiplicidad de aspectos de la contextualidad, es decir por ser un modelo que armoniza los componentes sintácticos, semánticos y pragmáticos, consideramos que hoy por hoy es el modelo que más se aproxima a la cientificidad lingüístico-discursiva” (Franco, 2002:26).
De acuerdo con Molero (1998, 2003) si el modelo se considera desde el enunciador (gramática de la producción) se produce un recorrido onomasiológico. Si se analiza el mensaje desde la perspectiva del receptor (gramática de la recepción) el recorrido es semasiológico.
El modelo de análisis de Pottier está compuesto por cuatro niveles bien diferenciados: Nivel referencial, conceptual, lingüístico y nivel del discurso. Molero (1998) le adaptó a dicho modelo mecanismos de comprensión, expresión, enunciación y recepción.

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